Sublime, suculento, genial. La crítica se deshace en elogios hacia el capítulo 9, así que he de daros las gracias a todos, queridos lectores, antes de daros las buenas tardes y la bienvenida un episodio más a vuestra blogserie por excelencia, las genuinas y auténticas HISTORIAS DE UN JOSH. Unas historias que no esperaban ni por asomo cuando comenzaron allá por mayo pasado, llegar hasta los diez capítulos, pero que gracias a vuestras firmas han logrado llegar hasta donde están (sí, unos pastelitos no estarían mal). Así que, queridos lectores, creo que este aniversario debería celebrarse como tal, así que deberíais cantarme el cumpleaños feliz (canción con una de las letras más simples que se hayan conocido) o algo por el estilo. Así que haremos una pausa para que entonéis con vuestras excelsas voces.

(...)

Bien, como creo que habréis concluido con más pena que gloria, para qué engañarnos, volveremos a nuestra habitual rutina de cada capítulo y comenzaremos sin más con la azucarada sección de AGRADECIMIENTOS, ya sabéis, el modo de daros las gracias a los que dejasteis huella en el capítulo anterior. He de comentar que éste último batió todos los récords de firmas, un total de ONCE (azafatas en el cupón de vuelta ya!), así que debería empezar ya si no quiero que se me haga de día:

- Las primeras gracias para el sin par JAVI, por aquello de que fue el primero en firmar, no por otra cosa. Es evidente que nuestras últimas disputas acerca de temas tan sumamente trascendentales como la vida de los animales, el mítico último cd de The Killers o los ejercicios de Ciencias Jurídicas en los que nos llevas a equívoco, hacen que se me haga duro ponerte en primer lugar, pero en fin, ya sabes, las circunstancias obligan. Un abrazo crack!

- Otro agradecimiento destacadísimo para la señorita Salinas Zaragoza, MEI, representante por excelencia del pueblo más rico de la Comunidad por mucho que a algunos les joda, xD. En fin, que espero que aquí sigas aprendiendo tanto como aprendes últimamente conmigo, ya sabes, soez, concatenación y ese tipo de cosas.

- Hay que dar también las gracias al suculento MILO, lector habitualísimo desde los comienzos y militante aldeano donde los haya (lamentable que en la UEFA no haya ningún azulón). Pese a tu insistencia ante determinados temas de los capítulos, siempre es una aportación positiva la tuya con esos datos claves a la vez que jocosos (jocosos, me gusta esta palabra. Yo soy jocoso?). Otro abrazo crack!

- También hay que darle las gracias a la insoportable (desde el cariño y la ironía, aclarémoslo antes de que me gane otro bolsazo en la cabeza) señorita MÄ, sisisi, con su diéresis y todo, que mientras escribo esto estará en Praga buscando al jodido ilusionista Eisenstein o Eisenhower o como demonios se llamara. Aunque que sepas que es un agradecimiento pero menos, porque como no leíste el capítulo entero..aaaahh se sientee!

- Más, más, a la maravillosa señorita ANUSKY también hay que agradecerle su firma anterior. Esa poetisa que vive en una constante duda, sí no, sí no, y a la que sólo por darle besos a los cruasán (qué feo queda escrito así, xD) merece la pena agradecer, pese a protagonizar episodios tan memorables como el famoso CHICLE, CHICLE!

- Cómo no mencionar al genial JOJUAN, el ya consabido precursor de las blogseries, el Lumière de las blogseries, que poco a poco ha ido aceptando a esta nueva publicación pese a sus reticencias iniciales, pese a que tenga que ir al culo del mundo a ver una jodida peli a mediodía (os podéis creer que la palabra CULO no está en el diccionario del Word? Qué cosas..).

- Otra habitual es la turista SURI , que entre juerga y juerga neouniversitaria tuvo tiempo para dejar firma, y además para ser la ideóloga de este capítulo que en unas horas me dispondré a escribir. Vivan los Emiratos!

- También las gracias para la señorita CRIS, que se ha convertido en habitual firmadora de un tiempo a esta parte, lo que es de agradecer, sí sí.

- Agradecimiento especial para doña VIR, que aunque no sea el primero no deja de ser especial. Sí joder, no podía ponerte la primera porque entonces los que habían firmado antes, qué? Luego me vendría Javi a decir que por qué no estaba el primero y tal y cual, con lo susceptible que está últimamente además, ya sabes, niños antojadizos. Pero bueno, me alegro de que te hayas reenganchado a mis historias (aparte de las de alternativas de los mails, ya sabes).

- Aunque descalificara a la gran señora doña Paloma, en fin, habrá que nombrar también al señor JOCAN, sin el que las clases de cine son un coñazo, no hay nadie que discuta ni que reclame la independencia de Manzanares El Real.

- Y el último agradecimiento aunque no por ello menos importante es para la inigualable ANITA, pese a que firmara (que ya es noticia) donde le saliera de ahí mismo, jaja, en fin, habrá que disculparte por ello y por no leer na de na, pero bueno, la firma lo compensa así que.. gracias Anita! (y yo también).

Ya veis, todo un once de gala, al que sólo hace falta colocar en el campo. Es evidente que Milo estaría en la portería con hombros y todo. El lateral derecho sería para Vir, motivos ideológicos evidentes lo conllevan (espero que no me linches ni me lleves a la horca por ello). Dos centrales contundentes como Javi y Jocan, dos auténticas murallas repartiendo estopa. Lateral izquierdo para Mei, ya se sabe que es un puesto poco llamativo a no ser que seas de Las Rozas. Anusky y Mä como indiscutible pareja de mediocentros, más compenetración que EMERSON Y DIARRA. Suri y Cris en las bandas, JoJuan de mediapunta, un alma en libertad a su aire, y Anita en punta. Sí sí, un auténtico Drin Tin. En fin, después de este alarde de imaginación, pasaremos a otra de nuestras secciones habituales, la de ACTUALIDAD ALTERNATIVA. Ya sabéis, las gilipolleces más destacadas que se han publicado en los últimos días (más concretamente ayer).

- Leemos en 20 MINUTOS: “Muere el cerdo de Clooney”. Oyes, una cosa es informar y otra ya caer en la difamación y el insulto, que el pobre Georgi podrá ser mala persona y todo lo que quieras, pero de ahí a semejante descalificación...

- Los trabajadores de Telemadrid se ponen de huelga debido a las presiones del Gobierno regional y a la manipulación informativa. Manipulación? Telemadrid? Hasta dónde vamos a llegar..si es que la gente suelta lo primero que se le ocurre y se queda tan ancha. Semejantes acusaciones..habladurías.

- Leemos en QUÉ! (nuestro diario favorito): “Los conductores madrileños son los más respetuosos”. Jaja, respetuosos con qué? Con pegarle a los espejos con barras de hierro? Porque en ese caso desde luego que sí. O a lo mejor son los más respetuosos de Madrid, eso sí que es posible, sí.

- También leemos en QUÉ (es un filón este): “La Casa Blanca hornea galletas con la forma del perro de Bush”. Suponemos que el que ha escrito esto fue el mismo que el del cerdo, así que nos ahorraremos más comentarios al respecto.

- Y también en QUÉ!: “Christina Aguilera se gastó 2.360 euros en champán y vodka”. No sé por qué se escandalizan, vamos, lo normal en cualquier botelloncito.

- Como rectificar es de sabios de Hortaleza y míreme a los ojitos y tal, he de anunciar que en fechas próximas Eva Longoria y Tony Parker contraerán matrimonio. Ya os lo anunciaba yo y no me hicisteis caso, insensatos.

- En METRO leemos a Miguel Sebastián, futuro alcalde de Madrid: “Nosotros haremos las promesas justas, sólo las que se puedan cumplir”. Vamos, como Calderón.

- Y también en METRO: “Dinamarca ha decidido no prohibir el sexo con animales porque no es necesario”. Estarán contentos Clooney y Bush, suponemos.

- Y la última no me acuerdo de dónde la leí, pero decía así (comentario con precisión matemática, ya veis lo bien que me documento): “Un coreano aprueba el examen teórico de conducir después de 191 intentos”. (Por qué me da que lo leería en QUÉ!?). Bueno, tampoco está tan mal, 191 es un buen número.. Su madre seguro que está orgullosa de él.

En fin, hasta aquí la sección de actualidad alternativa, con esta última noticia que nos sirve como enlace (habéis visto qué manejo tengo eehh?) para el tema de este capítulo 10. Porque amigos, sacarse el carnet de conducir es una experiencia. Una experiencia como otra cualquiera, pero una experiencia al fin y al cabo. Algo que desde fuera ves como algo normal, pero que cuando te pones a hacerlo tú, te das cuenta de dónde te has metido (sí, y también de la pasta que te vas a dejar).

La película empieza con un plano general que poco a poco se va acercando y te descubre entrando en la autoescuela José Luis, donde te apuntas y empiezas a prepararte el teórico. Sí, esa es la parte jodida y aburrida, porque estás harto de estudiar (xD) y te tienes q poner con un libraco de 300 páginas más aburrido que el de Félix Ortega. Al principio lo coges hasta con ganas y motivación, te lees tu libro, vas haciendo tus tests, vas a clase, tal, cual. Pero a medida que van pasando los días y los tests, vas cayendo en una monotonía hiperaburrida entre velocidades, carriles, señales, neumáticos y nose cuantas historias más que, eso sí te lo advierten, no te servirán absolutamente de nada. Pero bueno, se supone que para aprobar el teórico sí te servirán, así que pobre de ti si no te sabes la velocidad mínima para un vehículo mixto adaptable por una carretera convencional de dos carriles y arcén pavimentado pero no transitable de menos de un metro de anchura.

En fin, poco a poco vas avanzando, vas teniendo cada vez menos fallos, te sabes el libro mejor que la alineación del Madrid y llega el momento clave de ir a examen. Previo pago de tu buena pasta, huelga decirlo, a medida que se acerca el día vas notando un cierto..cómo llamarlo..acojone, que se acrecienta cuando ves que los últimos tests que haces son los más lamentables que recuerdas, más fallos que aciertos, una cosa de locos. Pero bueno, llega el día, y te relajas al comprobar que todo parece ir bien.

Es junio, viernes por la mañana, día soleado, temperatura magnífica, los pajarillos cantan alegres y las niñas empiezan a lucir sus encantos. Encima vas con la chica con la que mejor congeniaste en los interminables días de clases teóricas (un saludo Alberto!) y os llevan en autobús, qué más puedes pedir? Y como eres un foco de tranquilidad para los demás, ella, nerviosa, no duda en sentarse contigo para que le “cuentes tu vida” y así “me tranquilizo” (entrecomillado homenaje a Doña Celia). Así que eso intentas durante el trayecto Leganés–Móstoles (no, no es un derby, el Móstoles está en Tercera, hostias), que más bien parece Madrid-París de lo que tardas en llegar. Una vez allí, y anécdotas ya comentadas en capítulos anteriores al margen (episodio de mi examen en inglés, señorita morena que buscaba su sitio delante mía, etc etc), te dispones a hacer tu examen. Antes, descubres la caminata que te espera para entregarlo, parece eso el Teatro Real o algo así (no se me ocurría nada más grande, joder) y te ha tocado sentarte poco menos que en el gallinero, cosa que por otra parte tanto agradeces en tus exámenes sabatinos (sí, como Gabriela). Una vez te centras, descubres que:

a) Los test son una chorrada, están mamaos.
b) Esto seguro que tiene truco, no son normales estas preguntas.
c) Me cago en to, tanto estudiar pa esto.

Impresiones que luego confirmas cuando sales después de darte el pertinente paseo hasta el señor que está sentado delante del cuadro del Rey. Liberada la tensión (cerdos), esperas hasta el lunes medio convencido de que has aprobao, aunque siempre con humildad, enseñanzas de Milo I El Suculento. Confirmas tus buenos augurios el lunes y te pones a pensar en lo siguiente, ni más ni menos que el práctico. Pero decides no estresarte y dejarlo pa después del verano, una cosa tranquila.

Tres meses más tarde...

Sí, estamos a finales de agosto, las vacaciones han terminado, bueno no, aún te queda un mes, es decir, las vacaciones “por ahí” han terminado. Y llega el momento de ponerte las pilas tras dos meses haciendo el perro, y para ello, qué mejor que ponerte con el práctico. Hace meses que aprobaste el teórico, la verdad es que parece del siglo pasado, así que das unas lecciones de iniciación con dos insignes conductores como tu padre y tu cuñao (sí, el de la playa, ver capítulo nosecuantos). Tras comprobar lo que te espera de aquí en adelante, vas a la autoescuela (José Luis forever!) y conoces al que será tu profesor, todo un clásico como el señor Vicente, aquel mítico ex portero al que las lesiones y la mala vida truncaron su prometedora carrera en las filas alcorconeras.

Las primeras clases son un caos, pero es como todo en la vida, al principio cuesta. Estás haciéndote a tu coche, has de acostumbrarte a él y a sus cosas (repetiré, como todo en la vida). Lo siguiente de lo que te das cuenta es la cantidad de obstáculos absurdos que el conductor se encuentra normalmente, cosa en la que no habías caído antes de estar en su pellejo. Lo primero son las calles de tu barrio, un prodigio de estrechez herencia del ilustrísimo señor alcalde que nos deja esta primavera. Luego están los resaltos, que no dejan de joderte vivo cada vez que intentas acelerar mínimamente. Por supuesto, están los aparcaos en doble fila a cada cinco metros, que hacen que te juegues la vida “invadiendo parcial o totalmente el carril contiguo” (copyright del libro). Y claro, por descontao, los peatones suicidas que primero cruzan y luego miran, y no sólo eso, sino que primero cruzan, luego miran y luego se paran en medio y encima te miran mal. Pero poco a poco vas acostumbrándote, empiezas a intuir lo que el que llevas detrás está pensando hacer y ese tipo de cosas que hacen los conductores.

Poco a poco se va aproximando la temida palabra “examen”, hasta que de pronto llega el día. Y entonces recuerdas aquel soleado día de junio en el que todo parecía más bonito y más tranquilo. En fin, te ha tocado ir a ti solo a examen, sin más compañía que el portero-profesor, así que sueltas los nervios llevando el coche hasta el matadero (también llamado muy finamente Centro de Exámenes de la DGT). Todo parece controlado hasta que llega uno de los peores momentos de agonía que te toca pasar: la espera. Esos eternos minutos que, examen tras examen, te toca esperar hasta que el señor don excelentísimo examinador correspondiente se digna a llegar hasta tu coche y decirte con un tono seco y cortante, tras asegurarse de que eres quien debes ser: “Váyase usted preparando”. Claro, si estás solo es peor porque no tienes nadie a quien tranquilizar, y como no puedes darte conversación a ti mismo ni reírte de las gilipolleces que se te ocurren, pues es todo mucho más soso. Pero bueno, te preparas y descubres que a los cinco minutos has caído como un mosquito víctima del Casa Jardín. Mira que saltarte un stop...

La inexperiencia, la primera vez siempre decepciona, los nervios del debut, gatillazo. Pero la segunda seguro que es la buena. Has aprendido de tu error, has emulado a Bart Simpson y has escrito en tu pizarra mental miles de veces NUNCA MÁS VOLVERÉ A SALTARME UN STOP. Estás concienciado. Además, no te apetece dejarte media libreta de ahorros en la renovación. Tiene cojones la cosa, por renovar encima tienes que pagar. Dónde se habrá visto semejante cosa. Lo mismito que Beckham, vamos. Además, esta vez vais cuatro, y encima dos agradables señoritas que hacen que puedas expresarte libremente y volver a ser el foco de tranquilidad que todos buscan. El día no acompaña, llueve como no lo ha hecho en décadas, pero también llovía el día que hiciste la comunión, y qué? Te tocó la Ley de Herodes (sin venir romanticón, xD) (aclaración: ver la peli para entender la coña). Templas los nervios durante la espera de turno. Llega el momento y decides ir en segundo lugar, tapadito. Ves cómo tu compañera es el primer mosquito y luego vas tú. Todo parece ir bien, con tensión pero bien. Hasta que llega el jodido semáforo que cambia sin avisar de verde a ámbar..

No hay dos sin tres, a la tercera va la vencida, sólo quieren sacarte el dinero, son todos unos chorizos (es curioso la cantidad de frases hechas sin sentido ninguno que se dicen en las desgracias..habría que analizarlo). Sí, has de dejarte la pasta en la renovación, pero se dará por bien empleado si apruebas de una jodida vez. Vuelve a llegar el día. A todo esto, has descubierto que tienes una “conducción agresiva” y que pasas más tiempo últimamente con tu profesor-portero que con nadie. Pero vuelve a ser El Día. Es una mañana gris de noviembre, cualquier día puede ser un buen día, por qué no? Amenaza lluvia. Llueve. Debes ser una especie de maná del agua. Volvéis a ir cuatro, pero la cosa se empieza a torcer cuando la buena mujer que hacía la número cuatro se olvida el carnet en casa y no es capaz de encontrarlo..ya se sabe, el miedo escénico. Así que la cosa se queda en tres. Toca decidir y se confirma tu masoquismo: eliges volver a ir el segundo. Vuelves a observar cómo tu compañera cae en el Kill Paff, ya eres todo un veterano en estas cosas y poco puede ya sorprenderte. Pero entre ese poco, está que su excelencia examinadora tenga que ir al cajero en medio del examen, así que te dice aquello de “váyase usted colocando que yo ahora vengo”. Sí, se confirma que vuelve e inicias una vez más tu examen. Te parece algo tan normal como parar el despertador por la mañana, así que estás tranquilo pero con una serie de connotaciones y tal. Parece que pasa algo. Ha habido un accidente al otro lado de la calle. Joder, qué oportunos. Descubres que el portero-profesor (Vicente crack!) y su excelencia se ponen a dialogar acerca del uso de los intermitentes mientras prosigues tu examen. Al poco, su excelencia te manda de vuelta al matadero.

Mientras vuelves, piensas en qué habrás metido la pezuña pa que te despache tan pronto. Te bajas y esperas que la última señorita concluya su examen. Mientras, casi te pierdes buscando el baño de tíos del matadero y te encuentras con un ilustre del Octavio, el señor Soto. Diez minutos después, ves aparecer a lo lejos tu querido coche con una mezcla de ansiedad y acojone. Tras perder a tu Ikerprofesor, le encuentras y tras unos momentos de vacile, se confirma: APTO. Aparece en ti la sonrisa de alivio mientras te preguntas por qué ha sido todo tan sencillo, ni un aparcamiento, ni una autovía, en el fondo nos gusta el riesgo. Es una sensación rara, porque eres el único aprobado y no es muy conveniente que explotes tu alegría. Pero esta llega cuando te tomas unas cañas con tu Casillas particular y lo celebras con tus queridos compañeros a los que pasaste de decir que volvías a ir a examen a riesgo de que volvieras a caer víctima del insecticida.

Una semana más tarde, tienes tu L correspondiente y tu carnet provisional. Plano general: te montas en el Kalos de tu señor padre, que debe haber ingerido una tortilla de valiums antes de montarse contigo, con tu flamante L en la parte posterior izquierda del vehículo y arrancando hacia Dios sabe dónde. La cámara se aleja mientras se eleva. Fundido en negro. The End. Títulos de crédito.

Hasta aquí el capítulo 10, amigos. Una historia que resume muchas cosas, y es que como dijimos al principio, es un paralelismo de la vida misma, de cómo la casualidad influye de forma decisiva en nuestras vidas. O quizá no sea la casualidad, sino algo que el destino nos tiene preparado. En cualquier caso, reflexiones filosóficas trascendentales al margen, espero que esta reconstrucción más propia del señor Méliès que otra cosa, haya sido de vuestro agrado. Así lo leeré en vuestras firmas, que tendrán su recompensa con la aparición en los títulos de crédito del capítulo número 11 (sí, que vuelvan las azafatas de una vez).

Será aquí, en HISTORIAS DE UN JOSH. Adiós adiós!