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HISTORIAS DE UN JOSH

12 Mayo 2007

HISTORIAS DE UN JOSH, CAPÍTULO 13: SOMOS BLANQUIAZULES

Muchas veces, la historia se escribe apoyada en casualidades, pequeños detalles que hacen que algo que veíamos como un imposible, pueda convertirse en realidad. Una alineación de astros a pequeña escala que hace que el milagro (si es que existe) se convierta en logro verdadero.

Estos días Getafe está de moda. Si eres de (o vives en) Getafe eres guay. Ya no sólo es que pertenezcas a la autoproclamada “Capital del Sur” (pese a tener, según www.ine.es, menos habitantes que Móstoles, Fuenlabrada, Leganés y Alcorcón). Es que el Airbus aterriza allí, es el sitio donde más bajan los pisos de Madrid y, claro, su equipo de fútbol le mete cuatro al Barcelona y se clasifica para la final de la Copa del Rey. Son días en los que puedes lucir orgulloso tu camiseta azulona con el 16 de Vivar Dorado a la espalda, o puedes llevar a clase tu bufanda anudada a la cintura sin riesgo de que nadie te señale con el dedo mientras se descojona de ti, incluso tu profesor de Técnicas del Reportaje puede hacerte un guiño cómplice diciendo aquello de “ahora todos somos un poquito del Getafe, jeje”. Los telediarios hablan del equipo, las radios, las portadas de los periódicos, todo el mundo quiere acercarse al sitio de moda, pequeño ecosistema donde nada ni nadie puede alterar la felicidad del momento. Todos quieren una entrevista o un perfil del míster, el gran alemán; o del presi, ese visionario señor Torres al que nombran hijo adoptivo de la ciudad; o incluso del alcalde, ese entrañable hombrecillo entregado al club desde los malos momentos y que ahora dice que “habrá que aprender inglés para viajar por Europa”. (Inciso: ¿cómo demonios vendía entonces los tropecientos mil aviones que, según él, vende la ciudad en todo el mundo?). No es nuevo, se trata de algo cíclico que ocurre cada poco, lo que cambia es el lugar y los protagonistas, no hay más que recordar algunos ejemplos, Villarreal, SuperDepor.

Sin embargo, todos aquellos que ahora se acercan al olor del éxito, desde fuera, nunca podrán entender lo que realmente significa todo esto para alguien que ha vivido los momentos más bajos, cuando nadie se peleaba por estar en el palco, ni nadie era parado por la calle, ni había futbolistas representados por... famosillas, digamos. La particular historia de esta ídem comienza en 1983. El Getafe Deportivo había desaparecido un año antes, y en la ciudad se creó un nuevo equipo que empezó desde cero, desde aquellos campos de tierra de las categorías de aficionados. El nuevo Getafe Club de Fútbol fue ascendiendo categorías y adaptándose a ellas. Del antiguo campo de Las Margaritas, de tierra, se pasó al de hierba coincidiendo con el ascenso del equipo a la Segunda División B. Eran los principios de los noventa, años en los que lo importante era la supervivencia y, ya de paso, ganarle los derbis al vecino, ese Leganés con el que se disputaba la supremacía regional. Los años vieron cómo esa rivalidad ascendía otra categoría, y los derbis en Segunda se hicieron más o menos habituales. Pero mientras el Lega lograba la permanencia año tras año, el Geta no lograba consolidarse y visitaba con demasiada asiduidad la Segunda B. Con el equipo ahí, en el año 1998 el club cambiaba de casa. Se dejaban atrás las entrañables Margaritas y se inauguraba el flamante Coliséum Alfonso Pérez, no sin cierta polémica por el nombre con el que fue bautizado el nuevo estadio. Era un paso necesario, de hecho, los vecinos pepineros lo habían hecho un par de años antes con el viejo Luis Rodríguez de Miguel y el nuevo Butarque. Sin embargo, no fueron pocas las voces críticas por dicha construcción, un estadio con aforo para 15.000 personas para un equipo en Segunda B al que los domingos iban a animar unas 800.

En el año 2001, el Getafe, que había vuelto a Segunda y contaba con jugadores como Maikel o Gabi Vidal (medalla de oro en Barcelona 92), se sumía en la depresión con un nuevo descenso, en un año con muchas movidas y que se culminaba con la pérdida de tres puntos decisivos por la alineación indebida de un africano llamado Hugo Nzinkeu. La temporada siguiente, 2001/2002, es la clave para entender el momento presente. A mitad de curso se producía un cambio en la presidencia, y un tal Ángel Torres se hacía cargo del equipo. La situación no era muy esperanzadora: club en Segunda B, uno de tantos, plantilla modesta, con jugadores como Luis López o el central Sebas, que se dejaba la vida en un accidente de tráfico, estadio vacío y afición desmotivada. Casi se empezaba a planificar la temporada siguiente. Pero he aquí que aconteció la pequeña alineación de astros. Los cuatro primeros de cada grupo jugaban luego la liguilla de ascenso a Segunda. El Getafe acababa la liga quinto, fuera de esos puestos, pero hubo un matiz: el Zaragoza descendía a Segunda División (sí, yo tampoco lo recordaba), y con ello impedía a su filial, el Zaragoza B, que había terminado cuarto, por delante del Geta, jugar la liguilla de ascenso. Por tanto, la plaza pasaba al quinto. Ya sabéis quién era.

Por esas cosas que tanto se nos escapan de la moral, el estado de ánimo y demás, el equipo lo logró y en septiembre de 2002 volvía a jugar en la categoría de plata. El gran Felines, entrenador del ascenso, hombre modélico y conocedor hasta el detalle del fútbol modesto madrileño, se mantuvo al frente del equipo, pero no fue aquella una temporada sencilla. El objetivo era la permanencia, sí, pero ese hombre Torres veía más allá, y a mitad de temporada, con el equipo en mitad de tabla, decidió sustituir a Felines por Pepe Mel, que acabó la liga y consiguió el objetivo. Por cierto, que en ese equipo estaba Álvaro Benito, que antes de pasarse a Pignoise intentaba su última experiencia en el fútbol, maldita rodilla.

Al año siguiente, 2003/2004, todo empezó a sonar más serio. Torres había logrado fichar a Gica Craioveanu, todo un crack pese a sus años, a Míchel II, voluptuoso delantero, a Nano (hoy en el Betis), a Diego Rivas o a Miguel Ángel. Nadie pensaba en el ascenso, pero sí en algo más que en la simple permanencia. Esa palabra, ascenso, sí que se pronunciaba un par de kilómetros al oeste, donde un grupo de flamantes argentinos prometían construir un Leganés de Primera (ja). En enero se incorporaron Belenguer y Pachón, sobre todo Pachón, para reforzar al equipo, que se había metido en la zona alta y que con la primavera empezó a creérselo. Pachón había logrado seis goles en un puñado de partidos, Alberto, Miguel Ángel, Cotelo, empezaban a soñar con algo grande. Josu Uribe les dirigía. El partido clave fue ante el Eibar, un soleado sábado de junio en el Coliséum. El Getafe perdía 0-1 y se le escapaba el sueño, pero el héroe, siempre hay un héroe, que acudió al rescate fue Gari Uranga, un chaval cedido por la Real, que hizo dos goles. 2-1. Ese día, sin querer decirlo, el Getafe se vio en Primera.

Sin embargo, hasta el 19 de junio de ese 2004 el sueño no se consumó. En plena Eurocopa de Holanda y Bélgica, servidor afrontaba un fin de semana en el que España se la jugaba con Portugal (jodido Iñaki), el Lega-albiceleste (o lo que quedaba de él, más bien poco) se jugaba la permanencia contra el Córdoba en casa, y la nota de selectividad acechaba el lunes. Mientras la realidad en Butarque abofeteaba esa calurosa tarde a la afición y mandaba al Leganés a Segunda B, el Carrusel parecía volverse loco y cantaba uno tras otro los goles del Getafe en Tenerife, goles de Pachón. Uno. Dos. Tres. Cuatro. 2-5 ganaba el Geta. Las caras en la grada de Butarque eran un poema. No por el vecino, sino por el propio inquilino. Hacía tiempo que se sospechaba que el vecino había comprado todas las papeletas para el sorteo del ascenso. Ese día acabó con años y años de sana rivalidad entre getafenses y pepineros. De golpe, uno estaba en Primera por primera vez en su historia, y otro en Segunda B por primera vez en doce años. Demasiado shock para alguien que creció dentro de ese pique, que veía cómo, casi cada año, su Lega visitaba el estadio del Geta y le amargaba la vida, algo parecido a lo del Atleti y el Barça. Jon Lambea se encargó varias veces de ello. Y luego, cuando el vecino venía a casa, siempre era recibido con el grito que más rabia y entusiasmo despertaba en las gradas, aquel añorado “ea ea ea, Getafe es una aldea”. Pero aquello acabaría cuando comenzaba aquel verano de 2004. Visto con perspectiva tiene gracia, parece incluso que coincide con la vida de uno mismo. Final de una etapa, comienzo de otra. Guiños de la vida.

Y luego ya viene lo que todos sabéis, el año del debut en primera con Quique en el banquillo, la permanencia, el fichaje de Schuster y la progresiva consolidación del club en Primera, vendiendo a los más destacados cada temporada y fichando jugadores anónimos que encajan en el feliz ecosistema creado por Torres. Casi todo alegrías, y hasta ahora. Hasta llegar a una final de Copa y jugar la UEFA la próxima temporada.

Sirva esto como pequeño reconocimiento a ese club, y como una vivencia cercana de lo que fueron estos sus últimos años de historia. Porque, aunque nos hagamos viejos, sólo hace cinco años que Camuñas le hacía un gol decisivo al Melilla, como los de Güiza al Barça. Y no hace ni tres de la última visita a Butarque, un 0-0 bajo el diluvio. Por eso me hacen gracia todos los Robertos Gómez de turno que ahora le hacen la pelota al presidente al calor del Txistu, o todos los que buscan cualquier detalle del equipo de moda, o los que dicen que todo el Sur de Madrid animará al Getafe en la final. Sumido en mis pensamientos, que pensaba escribir, sin caer en el paletismo de pueblo, pensando cómo hacer entender a los demás que sí, que muy majos y muy simpáticos pero que Forza Sevilla, un mensaje mientras escucho Radio Marca me hace sonreír: “Roberto Gómez, si piensas que los de Leganés animaremos al Getafe lo llevas claro. No tienes ni idea”.

No, no tiene ni idea. No sabe que muchos le profesamos una profunda admiración a lo que ha hecho el Getafe, que tenemos eso tan falso que muchos llaman “envidia sana” (¿es que hay alguna envidia sana? La mía de sana tiene más bien poco, la verdad). Grande Geta. No, no me he convertido al azulonismo (aún). No somos azules. Somos blanquiazules.

P.D.: Si HISTORIAS DE UN JOSH se han puesto serias pediré disculpas, pero claro, luego a uno nunca le toman en serio y pasa lo que pasa. Así que a partir de ahora, Historias se actualizará cuando a Josh le apetezca escribir de cualquier tema que se precie, serio o no, más chorra o menos chorra, que también mola culturizaros un poquito de vez en cuando. Y no se me olvidan los agradecimientos a las firmas del último capítulo, así que miles de gracias por leer y firmar a mi entrevistadora favorita, Anusky, al agente Farru, a la bestfriend Anita y al señor Jocan (seguro que ahora sabes algo más de cultura azulona). Y a los demás, como siempre, gracias por leer y a ver si firmáis, demonios. ¡Marcho! Besitos y abrazos!

servido por jbermejomaqueda 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

JoCaN

JoCaN dijo

me kito el sombrero ante lo ke ha hecho el getafe. conocía parte de la historia, xo nunca dejará de sorprenderme como un ekipo ke hace nada estaba en segunda B el año ke viene jugará contra el bayern de munich (pobre khan, jubilate!!!)

eso sí, estarás de acuerdo conmigo ke si los jugadores del barça no hubieran estado pensando en irse de vacaciones antes de tiempo no habría pasado eso... xq estoy completamente seguro ke los perros kerian irse ya (stán tirando la liga, no hay mas ke verlo).

animo getafe! a x la uefa! ;)

(me ha molado el tono "serio" de tu blog) ;)

14 Mayo 2007 | 11:19 PM

Mä

Mä dijo

Los majariegos también molamos. Molamos porque, al contrario que en Getafe, los pisos y las casas suben los precios hasta que están tan altos que ni los ves. Molamos porque, no solo no somos la "capital del norte" sino que en los mapas del tiempo de telemadrid no sale nuestra ciudad, sino la vecina, la de nuestros enemigos mortales, los roceños. Molamos porque no tenemos ni aeropuerto, ni aterriza aquí el AIRBUS, y porque ni siquiera vamos a tener metro (lo cortan en la ciudad de los OTROS vecinos, los de Pozuelo). Y por supuesto, molamos porque nuestro equipo de fútbol es local... y ni siquiera juega contra el Barcelona. Así que no tengo historia de equipo ni reportaje sobre él que exponer...
pero bueno, quería dejar claro en este concurrido blog que LOS MAJARIEGOS TAMBIÉN MOLAN y que Jose hace unas crónicas deportivas (de los equipos de fútbol que molan) de quitar el hipo.

¡¡Un besazo guapetón!!

Y no dejes de escribir.

23 Mayo 2007 | 04:09 PM

-MILO_

-MILO_ dijo

Ay mi buen compañero de aventuras y desventuras en un pasado cercano, q bien has narrado la historia de ese club, de esa ciudad colindante a nuestro amado Leganés. Este capítulo narra perfectamente lo acontecido de unos años para acá, como de ser socios del club pepineros, hemos pasado a admirar (al menos en mi caso) el logro del "geta". Como bien dices yo no tengo envidia sana de nuestros vecinos, ami simplemente me da rabia q sean ellos los q han tenido esa alineación de astros (como bien tú dices) y no haya ocurrido en nuestra ciudad, capital del cultivo pepinero, si ese tal Grinbank hubiera sido un Ángel Torres seguramente tendríamos una entrada para ir al Bernabeu ahora mismo, pero en fin... Ya sabemos como se desarrollaron los hechos...Personalmente dentro de esa rabia he de decir q me hecho un poco azulón las cosas como son aunke sigo cagandome en esos mercenarios q se pasaron a esa "aldea" por un buen puñado de euros, pero he hay el merito del Getafe..saber tocar las teclas en cada momento de manera precisa.
Dicho todo este sermón animarte a q nos sigas amenizando de vez en cuando con este blog-serie (como tu le has llamado en alguna ocasión) q siempre se agradece leer un buen texto escrito por un amiguete y q lo q hayas escrito logre sacarte una sonrisa (como te hago la pelota eh!).
Asiq animo!, q de aki a firmar en la feria del libro de Madrid un best-seller hay un paso (en la q por cierto estuve hoy :-D y me firmó Juanjo Millás) asiq venga jose sigue en esta línea editorial q mola cantidubi xD

Por cierto sólo kiero q akellos q tengan una cierta animadversión por el Getafe ( vease Ronaldinho o Rijkaard) pasense por la Pl/ España de Leganés el día 15/16 de agosto donde se entonará a todo pulmón el "ea ea ea, Getafe es una aldea" (esperando no tener q pagar a la SGAE ningún canón) o el menos famoso y casi plagiado de alguna localidad vecina:El Lega no tiene marido, el Lega no tienes mujer, el Lega tiene un hijo tonto q se llama Getafée! (acentueme con su correspondiente acento Getafe en la última sílaba por favor, q si no, no rima bien xD)

Un cordial saludo del siempre tuyo -MILO- xD

P.D 1: No me creo la parte q bajó el Zaragoza a segunda, pa mi q eso no los han borrado a todo aficionado del deporte rey xq no tengo el menor recuerdo de tal hecho xD. Rogaría q me informaras de q entrenador y plantilla originó tal hecho.

P.D 2: Pedazo de entrandor q tiene el Lega el año q viene, de aki a llegar a semifinales (como mucho) de la Copa Federación hay un paso! Gordo RuLeS!

Saluditos!!

-MILO-

3 Junio 2007 | 02:09 AM

jojuan

jojuan dijo

oh si joder, extenso, amplio, conciso, un reportaje objetivo, y sobre todo con algo que todo reportaje ha de tener, PUYAS PARA EL PEDAZO DE MIERDA DE ROBERTO GOMEZ, un hombre que da los deportes del territorial como si de una charla de borrachos de bar se tratara. confio que el lado oscuros del madridismo no se apodere de ti, que nunca seas ventajista y que no apoyes a capello, el ahora mejor entrenador del mundo, evita convertirte en thomas roncero, hasta la proxima josheph de la casa. UH AH!!

13 Junio 2007 | 12:32 AM

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¿Aquí dice que puedo hablar sobre mí? Bueno, pues si has llegado hasta aquí, bienvenido a HISTORIAS DE UN JOSH, un sitio en el que se divaga acerca de las cosas más cotidianas y chorras de la vida siempre con humor. Gracias por leer y firmar.

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